las hojas, las ramas, tu aliento
Acá, tu luz en mi piel, desvaneciéndose.
Acaricio tus letras como un gato en el regazo
Una noche inesperada, ronroneabas cerca
Mis dedos se hundieron en tus nervaduras
No hizo falta darme cuenta
Tus rastros impregnaron mi pupila
Dejando un eco incesante en este refugio
donde te albergo y cuido