que el corazón resista
Recitar todos los conjuros
que hagan nacer esa magia
Que la ternura se revele en una palabra
y deje huella
Ilusionarse sin nombrar tal ilusión.
Que se diluya
Dejar que te consuele después,
al llamarte por tu nombre
Que su voz te hunda el pecho
atravesándote sin más
Llegar hasta su puerta
dejar, sigilosa, un mensaje
Que al abrirlo se encuentre
lo que sí y lo que no
Que no espere nunca más nada
Nada de vos
Que todo termine y empiece ahí
Eterno y fugaz, como el tiempo.
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